Páginas web
Por qué tu página web no recibe mensajes
Tu sitio recibe visitas y nadie escribe. Las ocho causas que vemos repetirse, en orden de qué tan fácil es arreglarlas, y cómo distinguir un problema de tráfico de uno de conversión.
- causas que vemos repetirse
- 8
- acción principal por página, no cinco
- 1
- para entender qué vendes antes de irse
- 5 seg
Es de las pláticas que más tenemos: el sitio existe, se ve bien, costó dinero, y el teléfono no suena.
Antes de tocar nada, hay que separar dos problemas que se confunden todo el tiempo.
Primero: ¿es tráfico o es conversión?
Si casi nadie entra, no tienes un problema de página: tienes un problema de que no te encuentran. Eso se arregla con posicionamiento, ficha de Google y difusión, y toma meses. Lo tratamos en la guía de por qué tu negocio no aparece en Google.
Si entra gente y nadie escribe, el problema está en la página. Eso se arregla en semanas y es de lo que trata esta guía.
Para saber en cuál estás necesitas medición. Si tu sitio no tiene ninguna herramienta de analítica instalada, ese es el primer arreglo, antes de cambiar un solo color. Sin datos, cualquier cambio es una corazonada.
1. No se entiende qué vendes en los primeros segundos
Es la causa número uno y la más fácil de negar, porque el dueño entiende su propio sitio perfectamente.
Alguien que llega por primera vez tiene que poder contestar tres cosas sin desplazarse: qué vendes, si es para alguien como él, y qué hacer si le interesa. Si el titular dice “soluciones integrales para tu crecimiento”, no contesta ninguna.
La prueba: enséñale la primera pantalla a alguien ajeno al negocio durante cinco segundos, quítala y pregúntale a qué se dedica ese negocio. Si duda, ahí está el problema.
2. No hay precios, ni siquiera un desde
Esconder el precio se siente prudente y casi siempre sale caro.
No aumenta las consultas: cambia quién consulta. Llegan más personas que no podían pagarte —y te consumen tiempo— y se van sin preguntar varias de las que sí podían, porque asumieron que era caro.
Un “desde” cumple la función sin encerrarte. Y como la mayoría de tu competencia no lo pone, ponerlo tú se vuelve una razón para elegirte.
3. Hay cinco maneras de contactarte
Parece generosidad y funciona como obstáculo. WhatsApp, formulario, teléfono, correo, Facebook e Instagram, todos al mismo tiempo, convierten un acto simple en una decisión.
Elige un canal principal, el que de verdad contestas rápido, y repítelo a lo largo de la página. Los demás pueden estar en el pie, para quien los busque.
4. El botón no dice qué va a pasar
“Enviar”, “Más información” y “Contáctanos” no comprometen a nada, y por eso no mueven a nadie.
Un botón que dice lo que ocurre al tocarlo —“Cuéntanos qué necesitas”, “Pedir cotización sin costo”— quita la incertidumbre de qué pasa después. Es un cambio de dos palabras y es de los que más se notan.
5. En el celular es otra página
Casi todo el tráfico de un negocio local llega desde un teléfono, y muchos sitios se diseñaron mirando una pantalla grande.
Lo que hay que revisar en tu propio celular: si el texto se lee sin acercar, si los botones se pueden tocar con el pulgar sin fallar, si algo tapa el contenido al aparecer, y si hay que desplazarse horizontalmente. Cualquiera de esas cuatro cuesta contactos.
6. Tarda en cargar
Con datos móviles, unos segundos de más son suficientes para que alguien se salga. Y casi siempre la culpa es la misma: fotos pesadas subidas tal cual salieron de la cámara.
Es de los arreglos más baratos que existen y de los que más rinden, porque afecta a todas las visitas por igual.
7. No hay ninguna razón para confiar
Un visitante que no te conoce necesita algo verificable antes de escribirte: fotos reales de tu trabajo o tu local, desde cuándo operas, dónde estás, reseñas si las tienes.
Aquí pesa lo comprobable sobre lo declarado. “Calidad y compromiso” no dice nada. “Desde 2018 en San Nicolás”, con cuatro fotos del taller, dice bastante.
Y si apenas empiezas, no inventes testimonios. Se notan, y el costo de que se noten es mayor que el beneficio de tenerlos.
8. Sí llegan mensajes y nadie contesta
Vale la pena descartarlo antes de rehacer nada, porque pasa más de lo que parece.
Mándate un mensaje desde el sitio, con el formulario y con el botón de WhatsApp, y comprueba que llega y a dónde llega. Hemos encontrado formularios enviando a correos que ya nadie abre, y botones de WhatsApp con un número viejo.
En qué orden arreglarlo
Por rendimiento y no por dificultad.
Primero la medición, para dejar de adivinar. Luego el titular y el precio, que son texto y se cambian el mismo día. Después el botón y el canal único. Luego celular y velocidad. Y al final las señales de confianza, que dependen de material que hay que producir.
Casi nunca hace falta rehacer el sitio. En la mayoría de los casos que revisamos, cuatro o cinco cambios de texto y de orden mueven más que un rediseño completo.
Preguntas frecuentes
¿Por qué mi página no genera contactos?
Primero hay que separar dos problemas distintos. Si casi nadie entra, es un problema de tráfico y se resuelve con posicionamiento y difusión. Si entra gente y nadie escribe, es un problema de conversión y se resuelve en la página. Confundirlos hace que se invierta en lo que no era.
¿Cómo sé cuánta gente entra a mi sitio?
Con una herramienta de analítica instalada, que en la mayoría de los casos es gratuita. Sin eso estás adivinando. Si tu sitio no tiene ninguna medición, ese es el primer arreglo, antes de cambiar nada del diseño.
¿Debo poner precios en mi página?
Nuestra postura es que sí, al menos un desde. Esconder el precio no aumenta las consultas: cambia quién consulta. Llegan más personas fuera de presupuesto y menos de las que sí podían pagarte, porque esas asumen que es caro y se van sin preguntar.
¿Cuántos botones de contacto debe tener una página?
Uno solo repetido, no cinco distintos. Cuando ofreces WhatsApp, formulario, teléfono, correo y redes al mismo tiempo, la decisión se vuelve trabajo del visitante y muchos no la toman. Elige el canal donde de verdad contestas rápido y ponlo varias veces.
¿Cuánto tarda en notarse un cambio?
Los arreglos de conversión se notan en semanas, no en meses, porque actúan sobre gente que ya está entrando. Los de tráfico tardan bastante más. Por eso conviene revisar primero la página y después el posicionamiento.