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Qué preguntar antes de contratar una página web
Ocho preguntas que conviene hacer antes de pagar el anticipo, con la respuesta que debería darte alguien serio y la señal de que algo no va bien.
- preguntas antes de pagar el anticipo
- 8
- el esquema de pago normal en México
- 50/50
- prospectos que llegan quemados por un proveedor anterior
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Ya elegiste con quién trabajar, te pasaron un precio y te piden el anticipo. Es el momento de menos información y más compromiso de todo el proceso: todavía no viste nada, y lo que acuerdes hoy va a decidir cómo se resuelven los desacuerdos de los próximos dos meses.
Lo que sigue son ocho preguntas para ese momento. No son para desconfiar de nadie: un proveedor serio las contesta sin incomodarse, y varias de ellas también te protegen a ti de detener tu propio proyecto sin darte cuenta.
La respuesta corta
Antes de transferir el anticipo, deja por escrito estas ocho cosas: a nombre de quién quedan el dominio y el sitio, cómo se paga, qué páginas incluye, cuántas rondas de cambios trae, quién escribe los textos, desde cuándo corre el plazo, qué pasa después de entregar y si lleva aviso de privacidad.
Si de todas solo pudieras hacer una, haz la primera.
Las ocho preguntas
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¿A nombre de quién quedan el dominio y el sitio?
Es la que más caro sale equivocarse. Si el dominio está a nombre del proveedor, tu presencia en internet es suya: el día que quieras irte, empiezas de cero y pierdes lo que Google ya aprendió de ti.
Buena respuesta
A tu nombre, con acceso a la cuenta donde está registrado. Te lo enseñan sin que insistas.
Señal de alerta
"Nosotros lo administramos" sin más explicación, o que el dominio aparezca dentro de una cuenta del proveedor a la que no tienes entrada.
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¿Cómo se paga y qué pasa si el proyecto se detiene?
El esquema normal en México es mitad al arrancar y mitad antes de publicar. Sirve para que ninguno de los dos cargue todo el riesgo.
Buena respuesta
Un 50/50, o un 30/30/40 en proyectos grandes, con las fechas por escrito y qué pasa si alguna parte se atrasa.
Señal de alerta
Que pidan el 100% por adelantado. No es lo normal en el mercado y te deja sin nada con qué negociar si el trabajo no avanza.
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¿Cuántas páginas incluye y qué cuenta como una página?
Casi todos los desacuerdos nacen aquí. "Un sitio de cinco páginas" puede significar cinco pantallas completas o cinco secciones de una sola.
Buena respuesta
Una lista escrita de las páginas o secciones, con nombre. Si no la tienen, que la escriban antes de cobrar el anticipo.
Señal de alerta
Un presupuesto de una línea, sin desglose, o un "lo vemos sobre la marcha".
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¿Cuántas rondas de cambios incluye y qué cuesta la siguiente?
Nadie aprueba a la primera. Lo que evita el conflicto no es tener cambios infinitos, es saber desde el principio dónde termina lo incluido.
Buena respuesta
Un número claro de rondas y el precio de la ronda extra, dicho antes de empezar. Que te avisen cuando estás por cruzar la línea, no después.
Señal de alerta
"Los cambios que quieras", que suena bien y en la práctica se convierte en discusión, o que no exista respuesta.
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¿Quién escribe los textos y de dónde salen las fotos?
Es el trabajo que más se subestima y el que más detiene proyectos. Si los pones tú y no los tienes listos, el sitio se queda parado esperándote.
Buena respuesta
Que digan claramente quién hace qué. Si los textos son tuyos, que te den una guía de qué necesitan y para cuándo.
Señal de alerta
Que no se mencione en el presupuesto. Casi siempre significa que te toca a ti y que el plazo prometido no lo contempla.
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¿Desde cuándo cuenta el plazo de entrega?
Un plazo que arranca al firmar y otro que arranca cuando entregas el material son cosas distintas, y explica la mayoría de las entregas tarde.
Buena respuesta
Que el reloj corra desde que entregas textos, logo y accesos, y que ambos lo entiendan igual.
Señal de alerta
Una fecha prometida sin decir de qué depende. Suena bien al firmar y se cae en la primera semana.
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¿Qué pasa después de entregar?
Un sitio que nadie puede actualizar envejece rápido, y moverlo con otro proveedor cuesta más que haberlo previsto.
Buena respuesta
Que exista una respuesta: un plan de mantenimiento con precio, o una tarifa por hora para cambios sueltos, o instrucciones para que lo edites tú.
Señal de alerta
"Cualquier cosa me escribes" sin precio ni condiciones. Es simpático al principio y se vuelve incómodo para los dos.
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Si mi sitio va a recibir datos, ¿trae aviso de privacidad?
En México, cualquier sitio que recoja datos personales necesita aviso de privacidad por la LFPDPPP. Un formulario de contacto ya cuenta.
Buena respuesta
Que sepan de qué les hablas y que esté contemplado, o que te digan de frente que no lo incluyen para que lo resuelvas aparte.
Señal de alerta
Que no sepan qué es. Es una señal de qué tan al día están en lo que no se ve.
Por qué la del dominio es la que más importa
De cada dos personas que llegan a pedirnos una cotización, una ya trabajó con alguien que no le dio el dominio. No siempre fue de mala fe: pasa cuando el proveedor lo registra en su propia cuenta “para facilitar” y nunca lo transfiere.
El problema aparece después. Cuando esa persona quiere cambiar de proveedor descubre que no puede llevarse la dirección de su negocio: tiene que registrar una nueva, avisarles a sus clientes y perder lo que Google ya había aprendido de la anterior. El sitio se puede rehacer; los años de una dirección conocida, no.
Por eso conviene preguntarlo antes y no después. Y no te quedes con que te lo prometan: pide que te enseñen en qué cuenta está registrado.
Cómo se paga normalmente
El esquema más extendido en México es 50% al arrancar y 50% antes de publicar. En proyectos grandes se ve también un 30/30/40, con un pago intermedio cuando se aprueba el diseño.
La lógica es simple: reparte el riesgo. El proveedor no empieza gratis y tú no pagas por completo algo que todavía no existe. Ese segundo pago pendiente es lo que mantiene el proyecto avanzando cuando se complica.
Pedir el 100% por adelantado no es lo normal. Puede haber razones legítimas en trabajos muy chicos, pero en un proyecto de semanas te deja sin nada con qué negociar si el trabajo se detiene. Si te lo piden, vale preguntar por qué.
Lo que conviene que quede por escrito
No hace falta un contrato de veinte páginas. Un correo que ambos respondan “de acuerdo” ya sirve de mucho, siempre que incluya:
- Qué páginas o secciones entran, con nombre.
- El calendario de pagos y sus fechas.
- Cuántas rondas de cambios incluye y qué cuesta la siguiente.
- Desde cuándo corre el plazo, y qué pasa si alguna de las partes se atrasa.
- A nombre de quién quedan el dominio, el hospedaje y los archivos.
Ese último punto es el que casi nadie escribe y el único que no se puede arreglar después.
Tres señales que conviene no ignorar
El presupuesto es una sola línea. Un precio sin desglose no te deja comparar con otro ni reclamar después, porque no dice qué incluye.
Todo se resuelve “sobre la marcha”. Suena flexible y suele significar que el alcance no está pensado. Los proyectos que empiezan así son los que terminan en discusión sobre qué estaba incluido.
Prometen un lugar en Google. Nadie puede garantizar una posición: no depende del proveedor, depende de un algoritmo y de tu competencia. Se puede prometer el trabajo técnico bien hecho, no el resultado. Si te garantizan el primer lugar, ya sabes qué tan literal va a ser el resto de lo que te digan.
Y una pregunta que te toca a ti
Antes de firmar, pregúntate cuándo vas a tener listos los textos, el logo y las fotos.
Es la causa más común de entregas tarde, y no suele ser culpa del proveedor. El proyecto arranca, te piden el material, y ahí se queda dos semanas porque nadie tenía tiempo de escribir la descripción de los servicios.
Si sabes que no vas a poder, dilo antes: se puede acordar que ellos escriban los textos, cotizarlo aparte, o mover la fecha de arranque. Lo que no funciona es firmar con una fecha que dependía de algo que no ibas a poder cumplir.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto anticipo es normal pagar por una página web en México?
El esquema más común es 50% al arrancar y 50% antes de publicar. En proyectos grandes también se ve 30% al inicio, 30% a la mitad y 40% contra entrega. Lo que no es estándar es que te pidan el 100% por adelantado.
¿El dominio debe estar a mi nombre?
Sí. Si el dominio queda a nombre del proveedor, tu presencia en internet depende de él: el día que quieras cambiar, empiezas de cero. Pide que se registre a tu nombre y que te den acceso a la cuenta donde está.
¿Necesito un contrato para hacer una página web?
Conviene, aunque sea de una página. Lo mínimo que debe quedar por escrito es el alcance (qué páginas), el calendario de pagos, cuántas rondas de cambios incluye, desde cuándo corre el plazo y a nombre de quién quedan el dominio y el sitio.
¿Qué hago si el proyecto se detiene a la mitad?
Por eso importa el esquema de pagos. Con un 50/50 conservas capacidad de negociación, porque el segundo pago va contra entrega. Si pagaste todo por adelantado, tu única salida es la buena voluntad del proveedor.
¿Mi página necesita aviso de privacidad?
Si recibe datos personales, sí. Un formulario de contacto con nombre y correo ya cuenta, y la LFPDPPP pide informar para qué se usan esos datos. Vale la pena preguntar si viene incluido antes de firmar.
Dónde caemos nosotros
Publicamos los precios por la misma razón que escribimos esta guía: para que puedas comparar antes de escribirle a nadie. Medidos contra las mismas bandas de arriba, nuestro nivel de entrada cae en la banda freelance y los otros dos en la media. El sitio queda a tu nombre en los tres.
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PRESENCIA
$6,900
más IVA al facturar
Landing comercial de una página
Banda freelance de entrada
3 a 5 días hábiles
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SITIO COMERCIAL
$12,900
más IVA al facturar
Sitio de varias páginas para varios servicios
Banda media
7 a 10 días hábiles
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A MEDIDA
$18,900
más IVA al facturar
Sitio con panel autoadministrable
Banda media
10 a 15 días hábiles como base
- El dominio y el sitio quedan a tu nombre Desde el primer día y en los tres niveles. Si algún día te vas, te llevas tu sitio.
- Precio cerrado y el IVA dicho desde el principio Los precios de arriba son sin IVA y lo decimos aquí, no en la letra chica. Lo que se acuerda es lo que se factura, sin extras a medio proyecto.
- Nosotros escribimos los textos Te entrevistamos y redactamos. Tú apruebas, no te sientas a llenar un documento en blanco.
- Fotografía propia, no banco de imágenes Somos también estudio de foto. Tu negocio se ve como es, no como un archivo genérico.
- Sin mensualidad obligatoria Cada nivel trae su periodo de acompañamiento de lanzamiento. Después decides tú: lo administras, pides cambios puntuales o contratas un plan de cuidado.
- Nos escribes y contestamos nosotros Somos dos personas, Santiago y Rocío. No hay ejecutivo de cuenta ni cadena de correos.
Te decimos qué nivel te conviene, aunque no sea el más caro. Sin costo y sin compromiso.