MIRADOR NORESTE Cuéntanos qué necesitas

Contratar

Cómo elegir el nombre de tu dominio

Se decide en diez minutos y se carga durante años. Qué terminación conviene en México, cómo comprobar que está libre y los cinco errores que obligan a cambiarlo después.

7 min de lectura

Cinco etiquetas de papel en blanco con hilo, alineadas sobre lino junto a una pluma
para decidir algo que cargas años
10 min
prueba que lo decide: dictarlo por teléfono
1
errores que obligan a cambiarlo después
5

Es una decisión de diez minutos que después cargas durante años. Y cambiarla sale caro: pierdes parte del posicionamiento, hay que reimprimir todo y avisarle a medio mundo.

Más vale hacerla bien la primera vez.

La prueba que lo decide

Antes de cualquier regla, hay una comprobación que resuelve la mayoría de las dudas: dilo en voz alta, como si se lo dictaras a un cliente por teléfono.

Si la otra persona lo puede escribir sin que deletrees, sirve. Si tienes que decir “con guion”, “todo junto”, “con zeta”, “sin la hache”, no sirve. Da igual lo ingenioso que sea.

Esa sola prueba elimina los guiones, los números, las palabras con ortografía dudosa y los nombres demasiado largos.

.com o .mx

En México los dos funcionan y la elección no es dramática.

El .com es el que la gente teclea por costumbre cuando no recuerda bien. Si el tuyo está libre, suele ser la primera opción.

El .mx y el .com.mx comunican que eres de aquí, lo cual ayuda si atiendes solo el mercado nacional. Son la salida natural cuando el .com ya está ocupado, y no te penalizan en nada.

Lo que conviene evitar son las terminaciones novedosas y baratas. Funcionan técnicamente, pero mucha gente todavía duda de un sitio que no termina en algo conocido, y en un negocio que pide confianza esa duda cuesta.

Si tu .com está tomado por un negocio parecido, piénsalo dos veces antes de quedarte con el .mx: van a confundirte con ellos, y el tráfico perdido no lo recuperas.

Los cinco errores que obligan a cambiarlo

1. Meter la ciudad. panaderiamonterrey.com te encierra el día que abres en Saltillo. Ayuda poco al posicionamiento —eso lo hace el contenido de la página, no el dominio— y limita mucho.

2. Meter el giro cuando el negocio puede crecer. Si hoy vendes pasteles y mañana también café y desayunos, pastelesdemary.com empieza a mentir. Un nombre propio aguanta más.

3. Guiones y números. mi-negocio-2.com se pierde en cuanto alguien lo escribe de memoria. Y al dictarlo hay que explicarlo.

4. Que se parezca demasiado a otro. Si ya existe un negocio conocido con nombre casi igual, vas a vivir compartiendo su tráfico y sus confusiones, y puedes tener un problema de marca.

5. Un juego de palabras que hay que explicar. Si tienes que contar el chiste para que se entienda el dominio, no va a funcionar en una tarjeta ni en una fachada.

Qué comprobar antes de pagar

Cuatro cosas, en este orden.

Que esté libre, en cualquier registrador. Te lo dice al momento.

Que no esté en uso. Búscalo en Google y en Instagram. Puede estar disponible como dirección y ocupado como nombre.

Que las redes estén libres también. Es mucho más cómodo tener el mismo nombre en el sitio y en los perfiles.

Que no sea marca registrada de alguien más en tu giro. Una búsqueda rápida en el registro de marcas evita un problema serio.

Comprar el .com y el .mx

Si el presupuesto lo permite y tu nombre es defendible, registrar las dos terminaciones y redirigir una hacia la otra es barato y evita que alguien se acomode al lado tuyo.

No es obligatorio. Es una precaución que cuesta unos cientos de pesos al año y que se agradece cuando el negocio crece.

Y lo que importa más que el nombre

Elegido el nombre, queda lo que de verdad decide si ese dominio sigue siendo tuyo en tres años: a nombre de quién queda registrado. Es una decisión distinta y más importante, y está completa en esta guía.

Preguntas frecuentes

¿Conviene .com o .mx para un negocio mexicano?

El .com sigue siendo el que la gente teclea por costumbre, así que si está libre suele ser la primera opción. El .mx y el .com.mx comunican que eres de México y son buena alternativa cuando el .com está ocupado. Lo que conviene evitar son las terminaciones raras, que generan dudas sobre si el sitio es legítimo.

¿Debo poner mi ciudad o mi giro en el dominio?

Solo si es parte de cómo te llamas. Meter la ciudad ayuda poco al posicionamiento y te encierra si algún día atiendes otra zona. Lo mismo con el giro: un dominio con tu nombre te deja crecer sin cambiar de dirección.

¿Puedo usar guiones o números?

Es mejor evitarlos. Nadie los dice al dictar una dirección por teléfono y se pierden al escribirla de memoria. Si necesitas un guion para que el nombre se entienda, casi siempre es señal de que conviene otro nombre.

¿Qué tan largo puede ser?

Lo más corto que se entienda. La prueba práctica es decirlo en voz alta por teléfono: si tienes que deletrear más de una parte, es demasiado largo o demasiado raro.

¿Cómo compruebo que está libre?

Búscalo en cualquier registrador, que te dice al momento si está disponible. Y antes de pagar, búscalo también en Google y en redes: puede estar libre como dominio pero ya en uso por otro negocio, y eso trae confusión y a veces problemas de marca.

Escribir